¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar?

jueves, 7 de enero de 2010

Era imposible resistirse..


cuándo le besaba con esas ganas. Acercaba sus labios con la boca entrecerrada y producía leves gemidos, que la volvían loca. La respiración se aceleraba y los latidos de su corazón se incrementaban. Estaban tan compenetrados que nos les hacía falta decir lo que querían.
La tumbó en la cama, cuando ella clavó la mirada en el techo. Sus labios rozaban cada una de sus extremidades, mientras que movía la lengua al compás de sus gemidos. Sus pechos, firmes y ansiosos quedaron en una posición muy excitante. Cercanía. Desnudaron el resto de sus cuerpos a la vez que se besaban. Todo era tan fácil. Sólo era el comienzo de algo que les ponía la piel de gallina, lo mejor, estaba por llegar.
Enloquecían cuando sus torsos se tocaban. Era tan bonito sentirse cerca el uno del otro. Tan sólo les separaba la piel, sus almas habían conseguido juntarse.
Movimientos sucedidos de maravillosos sonidos, de miradas entrelazadas. Se observaban el uno al otro como si fuera la última noche. Su última noche.




( Sientemecerca@live.com , darle vida a mi e-mail, anda, no seais malos/as. )

1 comentario:

(...nira...) dijo...

wowowowowwo!
es excitante hasta para quien lo lee! *_*