Todavía aquellas palabras retumban en su cabeza, como en el mismo momento que rozaron ( Ilustración Jordi Labanda )
sus labios. Ella no era de esas personas con las que entablar una conversación fuera demasiado fácil. Siempre se consideró una mujer complicada, más bien, de pocas palabras. Pero él, fue especial, es su momento y a su manera, pero lo fue. Esa mañana parecía haber amanecido más temprano que cualquier otro día. La típica sensación que se tiene después de una noche tan dura. Tanto trabajo la mantuvo ocupada durante horas. Se asomó por la ventana, y dejó entrar la luz por toda la habitación. Hacía tiempo que no se permitía esbozar una sonrisa, una de verdad. Aunque después de todo, había perdido la necesidad de verse sonriendo.
Recuerda el cigarrillo en su mano, esperando algo que más bien era dificil..quizá simplemente le habían tomado el pelo, e iba a quedarse sóla. Ella, y su copa de vino. Pero un leve susurro despertó su ansiedad.
- ¿Está sola, señorita?
- En cierto modo, sí.
- ¿Puedo sentarme?
- Lo estaba esperando.
Sería dificil borrar esa conversación de su cabeza. Una noche loca, sonrisas, promesas prematuras ( quizá fruto de la pasión ) e ilusiones esparcidas por las sábanas vacias de su cama al amanecer. Desapareció, y no volvió a saber nada más de él..
